La inteligencia artificial pasó de curiosidad académica a punto de inflexión civilizacional en menos de una década. El campo tiene raíces tan antiguas como el artículo de Alan Turing de 1950 "Computing Machinery and Intelligence" y el Dartmouth Workshop de 1956 donde se acuñó el término, pero durante la mayor parte de su historia la IA vivió largos "inviernos" de desilusión. Lo que cambió en la década de 2010 fue la combinación de redes neuronales profundas, potencia GPU masiva y datos a escala de internet — produciendo resultados que parecían magia.
Los hitos llegaron rápido. AlexNet ganó el concurso ImageNet 2012 y lanzó la era del deep learning. AlphaGo venció al campeón mundial Lee Sedol en 2016, una hazaña que los expertos pensaban lejana décadas. La arquitectura Transformer en 2017 desbloqueó los modelos de lenguaje modernos. GPT-3 en 2020, ChatGPT en noviembre de 2022, Claude, Gemini y Llama empujaron cada uno la frontera. Los modelos generativos de imagen como DALL·E, Midjourney y Stable Diffusion hicieron lo mismo para el arte visual.
Detrás de los titulares están los investigadores: Geoffrey Hinton, Yann LeCun, Yoshua Bengio — los "padrinos" que ganaron el Premio Turing 2018. Laboratorios como OpenAI, Anthropic, DeepMind, y corren por empujar las capacidades.